En el número anterior dimos a conocer la situación
planteada en el Laboral 1 de La Matanza (ante la ausencia sin
justificar de una de las Señoras Jueces desde marzo de
2005).
Parecía ser que la primera campanada tuvo eco y nuestra
Corte de Justicia "despertó"; dicen que de inmediato
le ordenó a la Juez que se reintegre a sus tareas y "saquen"
las sentencias pendientes.
Es una pena que para quien debe garantizar la inviolabilidad de
los derechos, pase desapercibida tan perversa situación.
No cabe dudas que situaciones como éstas, que a diario
padecemos en nuestros lugares de trabajo, van aumentando con el
paso del tiempo sin que el Superior Tribunal tome las medidas
necesarias contra quienes ejercen la violencia laboral sobre los
trabajadores de la justicia bonaerense y hacer cesar sin más,
tal situación.
¿En que consiste esto? Todos en el Poder Judicial hemos
caído alguna vez en la trampa de los perversos, y lo terrible
es que son ellos quienes se victimizan.
Si bien la palabra "perverso" choca o molesta, hay que
dejar en claro que cuando el proceso de acoso se instaura, la
víctima es estigmatizada; se dice que con ella el trato
es difícil, que tiene mal carácter o que está
loca. Todos sabemos que una persona acosada no puede rendir al
máximo, que presta menos atención y da pie a que
se critique su calidad de trabajo.
Lamentablemente, en el Poder Judicial Bonaerense la incompetencia
de los funcionarios intermedios refuerzan este perverso proceso,
pues son los jefes los que descalifican al trabajador, aislándolo
e induciéndolo al error.
En muchos casos nos privan de ser promovidos en la carrera judicial,
proponiendo a los "paracaidistas" o compañeros
de categoría inferior, generando así conflictos
entre los trabajadores. Son esos mismos jefes que al momento de
crearse un cargo, recuerdan que a ese empleado que por derecho
(Ac. 2300) debe ser ascendido, resulta no ser apto para el mismo,
por consiguiente se lo priva de pretender un cargo superior y
acceder a una mejora salarial.
Estos mismos jueces que demuestran no tener la capacidad suficiente
para resolver un conflicto interno, sí logran -de inmediato-
que la Corte les designe alguno de sus parientes ocupando cargos
inclusive dentro de la misma dependencia que ellos mientras delegan
la otra "cuestión" al máximo Tribunal,
el cual lleva años en resolverlo, sin tener en cuenta que
mientras demoran en tomar una resolución más se
agudiza el conflicto.
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