Periódico de la Asociación Judicial Bonaerense - Edición Nš 248 / Abril de 2007- www.ajudicial.org.ar - email: prensajb@speedy.com.arm.ar


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Martes 13, día negro para la Justicia

Sin actividad
por la presencia de ratas

En un final esperado, los compañeros de Zárate-Campana han sido testigos de otro mamarracho más en la Justicia bonaerense. El último 13 de febrero, los Juzgados Correccionales 1 y 2, así como el Juzgado de Transición, debieron suspender sus actividades ante la aparición de roedores que comieron parte de los expedientes y comestibles del refrigerio de los empleados.

“Pese a los incesantes reclamos que venimos haciendo desde la AJB, ante la falta de higiene, hacinamiento en distintas dependencias sin ventilación adecuada, sin aire acondicionado y falta de provisión de elementos de limpieza, los responsables de la administración local han hecho oídos sordos”, remarcó la titular del gremio, Graciela Terrens.

Semejante episodio tomó estado público a través de “La Auténtica Defensa”, diario zonal de la mañana, donde la doctora Raquel Slotolow, a cargo de los Juzgados Correccionales, expresó que “no podemos seguir en esta situación, esto representa un verdadero peligro para la salud de los empleados y las personas que frecuentan constantemente el edificio, además de poner en riesgo las causas que están aquí, ya que las ratas han comido parte de las sentencias”.
Con los hechos consumados, al menos, han salido de su letargo. Es así que la magistrado reclamó a la Cámara de Apelaciones Zárate-Campana una respuesta a este problema y un lugar provisorio para funcionar, hasta que se efectivice la eliminación de los roedores.

La AJB sigue manteniendo la misma postura: se debe solucionar el tema de fondo y no seguir improvisando paliativos que no hacen más que prolongar un problema de vieja data en la justicia bonaerense.

Mandamientos Estábamos mal... ¿vamos bien?
En el edificio de la calle Güemes 1112 de la ciudad de Campana, en la que figuran las tres piedras fundamentales de la futura Ciudad Judicial, se realizaron distintas obras, con la ayuda de los propios empleados de la Oficina de Mandamientos de este Departamento Judicial, con el propósito de reacondicionar dignamente esta dependencia laboral, según suponían los compañeros.

Pero no fue así. La sorpresa de los trabajadores judiciales fue grande cuando advirtieron, y comprobaron después, que los trabajos realizados obedecían a la instalación en el lugar de los Juzgados Civiles 1 y 3.

“Finalmente, en nuestro lugar de trabajo no se efectuó ninguna modificación edilicia y quedamos, de manera improvisada una vez más, en medio de las dos nuevas dependencias. El resultado de la ecuación para nosotros fue completamente negativo”, expresan los empleados a En Marcha.

“En la actualidad –afirman- seguimos trabajando en un lugar impropio y con innumerables prejuicios. Sufrimos la incesante afluencia de abogados y particulares que desfilan por los dos juzgados civiles, con el consecuente bullicio continuo de la sala de espera; la contaminación por el humo del cigarrillo y las fragancias que emanan desde los baños públicos, distantes a menos de dos metros de nuestra mesa de entradas”.

El interrogante inicial –sugerido para el título de esta nota- tiene una respuesta sólida y contundente: Estaban mal… ahora les va mucho peor.