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> Zárate- campana
Martes 13, día negro
para la Justicia
Sin actividad
por la presencia de ratas
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En un final esperado,
los compañeros de Zárate-Campana han sido testigos
de otro mamarracho más en la Justicia bonaerense. El último
13 de febrero, los Juzgados Correccionales 1 y 2, así como
el Juzgado de Transición, debieron suspender sus actividades
ante la aparición de roedores que comieron parte de los
expedientes y comestibles del refrigerio de los empleados.
“Pese a los incesantes reclamos que venimos haciendo desde
la AJB, ante la falta de higiene, hacinamiento en distintas dependencias
sin ventilación adecuada, sin aire acondicionado y falta
de provisión de elementos de limpieza, los responsables
de la administración local han hecho oídos sordos”,
remarcó la titular del gremio, Graciela Terrens.
Semejante episodio tomó estado público a través
de “La Auténtica Defensa”, diario zonal de
la mañana, donde la doctora Raquel Slotolow, a cargo de
los Juzgados Correccionales, expresó que “no podemos
seguir en esta situación, esto representa un verdadero
peligro para la salud de los empleados y las personas que frecuentan
constantemente el edificio, además de poner en riesgo las
causas que están aquí, ya que las ratas han comido
parte de las sentencias”.
Con los hechos consumados, al menos, han salido de su letargo.
Es así que la magistrado reclamó a la Cámara
de Apelaciones Zárate-Campana una respuesta a este problema
y un lugar provisorio para funcionar, hasta que se efectivice
la eliminación de los roedores.
La AJB sigue manteniendo la misma postura: se debe solucionar
el tema de fondo y no seguir improvisando paliativos que no hacen
más que prolongar un problema de vieja data en la justicia
bonaerense.
Mandamientos Estábamos mal... ¿vamos bien?
En el edificio de la calle Güemes 1112 de la ciudad de Campana,
en la que figuran las tres piedras fundamentales de la futura
Ciudad Judicial, se realizaron distintas obras, con la ayuda de
los propios empleados de la Oficina de Mandamientos de este Departamento
Judicial, con el propósito de reacondicionar dignamente
esta dependencia laboral, según suponían los compañeros.
Pero no fue así. La sorpresa de los trabajadores judiciales
fue grande cuando advirtieron, y comprobaron después, que
los trabajos realizados obedecían a la instalación
en el lugar de los Juzgados Civiles 1 y 3.
“Finalmente, en nuestro lugar de trabajo no se efectuó
ninguna modificación edilicia y quedamos, de manera improvisada
una vez más, en medio de las dos nuevas dependencias. El
resultado de la ecuación para nosotros fue completamente
negativo”, expresan los empleados a En Marcha.
“En la actualidad –afirman- seguimos trabajando en
un lugar impropio y con innumerables prejuicios. Sufrimos la incesante
afluencia de abogados y particulares que desfilan por los dos
juzgados civiles, con el consecuente bullicio continuo de la sala
de espera; la contaminación por el humo del cigarrillo
y las fragancias que emanan desde los baños públicos,
distantes a menos de dos metros de nuestra mesa de entradas”.
El interrogante inicial –sugerido para el título
de esta nota- tiene una respuesta sólida y contundente:
Estaban mal… ahora les va mucho peor.
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