Periódico de la Asociación Judicial Bonaerense - Edición Nš 248 / Abril de 2007- www.ajudicial.org.ar - email: prensajb@speedy.com.arm.ar

 

Campaña en San Martín
Judiciales solidarios

Impulsados por la crisis social que tuvo su punto de ebullición a fines de 2001, trabajadores judiciales de San Martín llevan a cabo una maravillosa obra solidaria con foco en los más excluidos: los niños Cada mes, desde hace más de seis años, 11 compañeros tienen a su cargo la organización de lo que ellos llaman la “Campaña Solidaria”, que consiste en la recolección de alimentos, y otros productos, como útiles escolares, para ser entregados a instituciones de bien público.

“El objetivo es colaborar con la población más vulnerable de estos sectores, principalmente la niñez privada de sus derechos más básicos, como es la educación, la recreación, salud, alimentación, protección contra todo tipo de abuso y violencia a no trabajar y el acceso a una vivienda digna”, coinciden los impulsores de este proyecto.
No existen aportes económicos externos, todo sale del bolsillo del conjunto de los integrantes del Poder Judicial. Vive y perdura gracias a la vocación solidaria de estas personas, que a pesar de padecer infinidad de injusticias en sus ámbitos laborales, no pierden de vista a los que menos tienen.

“Como trabajadores judiciales no podemos, ni queremos, ser indiferentes a la realidad social de la comunidad con la que trabajamos. Así, cada uno de nosotros ponemos nuestro granito de arena para dar una mano a instituciones comprometidas con esta problemática”, dicen los protagonistas de esta iniciativa organizada por la AJB San Martín.

La organización, base de la campaña
“Cada piso tiene un encargado y designa el alimento a recolectar, para no interponernos. De esta manera abarcamos todo el abanico alimenticio sugerido previamente por los profesionales en la materia. Desde fideos, lentejas, harina, arroz, azúcar, aceite y leche, hasta postres como gelatinas y flan”, explican.

“Luego viene la etapa de la compra de supermercado y la exhibición de los alimentos en el hall de entrada del Edificio, lugar donde las instituciones retiran en persona lo recaudado. No sin antes firmar un acta con el detalle de la campaña del mes, que luego publicamos en un boletín informativo”, aclaran.

Los responsables de la organización de esta campaña tienen nombre y apellido: Isabel Melana (jubilada), Susana Irigoin (Laboral 5), Berta Corso (Civil 4), Lidia Leiva (Biblioteca), Javier Aguirre (Laboral 3), Julio Montiel (Cámara Penal), Laura Nuñez (Laboral 3), Sonia Daulte (trabajadora social, Menores), Pablo Abramovich (Defensoría Civil), Arturo Galván (Laboral 5), Silvina Ponce (Tribunal Oral Criminal 3). “Lo hacemos con enorme placer, nos hace bien al alma”, coinciden.

Destinatarios y nuevos desafíos
A partir de octubre de 2002 deciden colaborar, de manera permanente, con dos instituciones de la zona: La “Red Interinstitucional para la Recuperación de Niños Desnutridos”, compuesta por médicos, frailes franciscanos y sectores autogestivos de la comunidad, quienes asisten tanto desde el aspecto sanitario como alimentario a 150 chicos. Los alimentos se distribuyen a través de la Parroquia de la Inmaculada Concepción, de José León Suárez. También ayudan al Comedor de la “Casa del Niño”, ubicada en Villa Bonich, institución que asiste a más de 80 chicos.

Aunque el acto solidario no concluye acá, ya que actualmente los judiciales participan de la creación de una biblioteca, un proyecto impulsado por maestros y padres de la Escuela mapuche “Paimun”, ubicada en el Parque Nacional Lanin, en la provincia de Neuquén. Y una nueva campaña con destino a pueblos necesitados de Jujuy. Idea que surge luego de la participación de las judiciales en el Encuentro Nacional de Mujeres en esa provincia, en octubre del año pasado.

La ausencia del Estado hace que surja de manera permanente el accionar de la comunidad en su conjunto. Que aflore la expresión más genuina de las personas: la solidaridad. Los que diariamente trabajan con expedientes en sus escritorios, que reflejan el reclamo de la gente, de los justiciables, no son la excepciónl d

 

Morón

Por el mismo camino

Los compañeros de la departamental Morón siguen demostrando la vocación solidaria que los caracterizó durante la crisis de 2001, cuando todas las dependencias juntaron alimentos para el merendero que funcionaba en la capilla Guadalupe de Ituzaingó. “Amerita mencionar que donde estaba el merendero, hoy funciona un taller de computación para los chicos del barrio, y todo gracias al apoyo comunitario del que supimos participar”, señalan los moronenses.

A su vez, desde hace seis años a esta parte, los compañeros del Tribunal de Familia nš 3 colaboran con el Hogar de Madre y Niños que forma parte del programa Pro Vida, ubicado en el Barrio los Albatros de la localidad de Merlo. De dicho emprendimiento solidario participan la planta de empleados y equipo técnico del juzgado. "Recolectamos dinero para comprar pañales, leche, artículos de limpieza o de tocador, según las necesidades del hogar", señalan los judiciales.


"Nos sentimos tan reconfortados con lo que hacemos que cuando llega el momento de entregar lo recaudado nadie se lo quiere perder, vamos todos", dice con alegría y satisfacción la trabajadora social, Lorena Costa.
Pero la solidaridad no se agota. La planta funcional en su totalidad del Juzgado Civil y Comercial nš 6, funcionarios y magistrados, juntan mensualmente dinero para comprar alimentos para los integrantes del Comedor Infancia que funciona en Morón Sur. Además de aportar ropa en buen estado y juguetes en vísperas del día del niño.

"Esto surgió ante la conmoción que nos causó un aviso publicado en "el gran diario argentino", reflejando un pedido desgarrador de ayuda por parte de los responsables de esta institución", explican los miembros del juzgado.

 

 

Asesoría de Menores n° 2 de La Plata
Alegrías
para el alma

El imaginario popular está colmado de frases que en su enunciación, aparentemente contradictoria y paradojal, en realidad contienen postulaciones históricas irrefutables, llenas de sabiduría, y un ejemplo es la mítica "vísteme despacio, que estoy apurado". Esa es la impresión que sintió este cronista tras el relato efectuado por dos trabajadoras judiciales de la Asesoría de Menores N° 2 de La Plata: una asimetría entre cómo explican que han recolectado juguetes y hasta armado una biblioteca para chicos de escasos recursos, y la sorpresa-alegría que su tarea seguramente ha generado en el rostro de los destinatarios.

"Somos sólo un nexo, el aporte lo hace la gente", se empecinan en reiterar a cada momento Francy Lescano y Laura Ozafrain, respectivamente, empleada administrativa la primera, y titular de la Asesoría, la segunda.

Ozafrain detalla que todo se inició allá por septiembre de 2002, coincidiendo con su designación en este órgano del Ministerio Público: "A ella -dice mirando a su colaboradora- se le ocurrió apenas llegué, juntar juguetes. Tiene una tenacidad y un empuje enorme, y hace poco salió de una situación de salud complicada", la elogia.

Eran los años en que el país convivía con inmorales y vergonzosos índices de pobreza e indigencia, y así empezaron a colocar carteles por los pasillos del edificio de calle 8, entre 56 y 57, para juntar juguetes y aportar un granito de arena a esa particular navidad.

Nunca imaginaron el efecto que ese hecho tendría no solo al interior de la Asesoría, ya que todos los empleados colaboraron en traer juguetes, recolectar lo que la gente de afuera acercaba y también en repararlos, sino que posteriormente los enviaron a la Casa Cuna de La Plata para una re-distribución de los mismos.
"En realidad esto no es un trabajo social -refiere Ozafrain con suma modestia-, es algo que salió de casualidad y seguiremos haciendo, aunque Francy hace años que lo realiza de forma particular", resalta.

En cuanto a la biblioteca, así fue como lo explicaron: "Eso fue buenísimo y salió durante una visita al Centro de Contención de Dolores, donde nos comentaron que tenían esa idea pero les resultaba difícil llevarla a cabo. Teniendo en cuenta la experiencia de los juguetes dijimos: por qué no intentarlo con esto? La sorpresa fue porque una asistente social del tribunal de Menores 1, Claudia Sanfelipo, nos dice que conocía a gente de una institución que cerraba, en La Plata, y con ello su biblioteca entera, entre 300 a 400 volúmenes, que se sumaron a los aportes individuales de cuentos, enciclopedias y demás", concluyeron.