Periódico de la Asociación Judicial Bonaerense - Edición Nš 249 / Junio de 2007- www.ajudicial.org.ar - email: prensajb@speedy.com.arm.ar

Bajo la consigna de "El hambre es un crimen", más de 300 chicos provenientes de todo el país protagonizaron la "Marcha de los Chicos del Pueblo" del 7 al 18 de mayo. Recorrieron gran parte del norte y litoral argentino hasta llegar a la Plaza de Mayo. La AJB fue parte de la misma y los judiciales dejaron sus testimonios

 
Judiciales en la Marcha Nacional de los Chicos del Pueblo

El grito de los olvidados

Los pibes denunciaron a las autoridades locales, provinciales y nacionales que por más que se sigan publicando estadísticas que pregonan crecimientos récord y superávit fiscal, en la actualidad más de la mitad de los chicos menores de 18 años viven bajo la línea de pobreza y decenas mueren por día, antes de cumplir los 5 años, por causa de la miseria.

En un país que se jacta de acumular reservas en el Banco Central por más de 38 mil millones de dólares, la indiferencia oficial frente al problema del hambre de los pibes no admite justificación alguna. Por eso el hambre es un crimen.

Para denunciar esta realidad los Chicos del Pueblo recorrieron más de 4.600 kilómetros, llegando a la Plaza de Mayo el 18 de mayo pasado.
Durante todo este recorrido estuvieron acompañados por innumerables organizaciones sociales y populares, con la CTA como eje vertebrador.

"Mi mejor experiencia como militante"

Pablo Abramovich, empleado de la Defensoría Civil de San Martín, fue uno de los judiciales que protagonizó esta marcha. El y su conciencia sabrán los "ruidos" que genera trabajar en ese poder del Estado con ampuloso nombre, y haber convivido durante cuatro días, con más de 300 chicos de entre 2 y 17 años, esos de la Argentina real y que gritan a los cuatro vientos: "El Hambre es un crimen".

"Quizás lo más llamativo de esta movilización fue la alegría con que marchaban los chicos", sentenció. Si bien tienen muy en claro la gravedad del problema, Abramovich consideró que "si ellos están luchando por el derecho a ser felices de todos los chicos de la Argentina, esa lucha no puede hacerse con caras largas. De ahí, que la marcha estuvo encabezada por el trencito de Pelota de trapo, acompañado de murgas, zancos, malabaristas y canciones".

Asimismo, Pablo dijo que "es motivo de orgullo la claridad de los discursos y las consignas de los pibes. En cada ciudad que la marcha iba recorriendo fueron los chicos los oradores principales de los actos".

"Es la segunda Marcha de los Chicos del Pueblo que participé y para mí fue una de las mejores experiencias que tuve como militante. Además, fue un orgullo representar a la AJB y a la CTA en esta marcha", finalizó.

"Sentí que algo tenemos que hacer"

Por su parte, Darío Rudaszewsky, del juzgado de Menores Nº 3 de San Martín, dejó a En Marcha sus sensaciones: "La marcha tuvo como propósito concientizar a la gente por el hambre que sufren los chicos en el país. Fue emocionante ver como la gente los apoyaba, salía a recibirlos cuando pasaba la marcha. Chicos de las escuelas con las maestras salían a su encuentro, a darles cartas, golosinas para el viaje".

"Todos los que participamos activamente sentimos que algo tenemos que hacer para cambiar la situación porque el tema del hambre es una cuestión fundamental, el esfuerzo del gobierno tendría que estar destinado a que todos nuestros chicos coman y vivan dignamente. Ellos son el futuro. Si ellos no comen, el país no tiene futuro. Por eso sentí que tenía que estar junto a los compañeros de la departamental y de la CTA", finalizó el trabajador judiciall

 
El camino
de la pobreza,
el camino de la injusticia
No por casualidad esta nueva marcha organizada por el Movimiento Chicos del Pueblo comenzó, el 7 de mayo, en las provincias del Nordeste argentino, en las localidades misioneras de Puerto Iguazú y El Dorado, donde el índice de pobreza promedio supera el 60% de la población, y el de la indigencia, el 30%.

El martes 8, la Marcha continuó su recorrido en la ciudad de Posadas (Misiones). El miércoles 9 visitó las ciudades de Corrientes y Resistencia (Chaco), donde hubo una importante participación de las organizaciones locales.

El jueves 10 los pibes participaron de un homenaje frente al monumento a los fusilados en la Masacre de Margarita Belén, para culminar con una movilización en la Ciudad de Formosa.

El viernes 11 en la ciudad de Reconquista (Santa Fe), se realizó una calurosa y concurrida bienvenida, marchando por las calles de la ciudad y culminando con un acto en la plaza principal.

El recorrido se reanudó el lunes 14, con marchas y actos en Santa Fe, el martes 15 en Rosario, el miércoles 16 en Zárate-Campana y el jueves 17 en José C. Paz, culminando el viernes 18 con una marcha en la Ciudad de Buenos Aires, con epicentro en la Plaza de Mayo.

 

El legado
de los pibes

"Casi dos tercios de nuestra población es pobre. Nueve millones de chicos bajo la línea de pobreza, la mitad son indigentes; 30 por mil de mortalidad infantil en la provincia de Formosa; 45 por ciento de pibes desnutridos, o sea mutilados, en la capital de Corrientes. Si realizáramos una encuesta en Florencio Varela o José C. Paz ¿qué números nos daría el horror?", se preguntaba Alberto Morlacheti, en el acto central del 18 de mayo en la Plaza histórica.

Como a lo largo de los miles de kilómetros que unen la provincia de Misiones con la ciudad de Buenos Aires, las niñas y niños del Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo marcharon bajo un solo grito: Ni un pibe menos; basta de hambre, queremos vivir. Y acá los acompañaron cientos de organizaciones sociales, territoriales, barriales y sindicales de la CTA, junto a otros chicos de escuelas del conurbano, comedores y hogares.

Para finalizar, el coordinador del Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo, dejó esta reflexión: "En la pisada de los caminos los pibes nos dejaron un legado: los pibes no marchan porque son felices, marchan por la felicidad. Como los pájaros no cantan porque amaneció, cantan para que amanezca".

 

 

 


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