Los
trabajadores judiciales nos encaminamos a un nuevo conflicto que no
generamos e incluso intentamos evitar. Prueba de ello son las numerosas
reuniones paritarias que impulsamos, y que gracias a nuestra insistencia
se celebraron en los últimos cuatro meses, tanto con la Corte
como con el Poder Ejecutivo. Hoy el diálogo está estancado
por la ausencia de medidas concretas de parte de la patronal.
Mientras en la mesa de negociación el Poder Ejecutivo dice respetar
las actas firmadas con la AJB en octubre de 2005, los avances en el
reestablecimiento pleno del sistema de porcentualidad salarial son exiguos.
Hoy estamos al 45% promedio de la porcentualidad histórica y
la ausencia de un cronograma claro y preciso para llegar al 100% es
responsabilidad exclusiva de las autoridades provinciales.
Tampoco ayudan a encontrar soluciones los intentos de desviar la discusión
proponiendo "enganches" alternativos, cuando la postura de
la AJB es clara y quedó expuesta en las actas suscriptas hace
dos años: el sueldo de referencia para calcular el 100% de la
porcentualidad es el del Juez de Corte. Cualquier otra alternativa no
es otra cosa que engancharnos a nosotros mismos.
La distancia que separa el salario de un trabajador judicial bonaerense
del que percibe un compañero que trabaja en la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires o en Chubut es injustificada y discriminatoria, ignorando
el principio constitucional que establece que a igual tarea corresponde
igual remuneración. En ambas jurisdicciones está vigente
la porcentualidad, garantizándose sueldos iniciales no inferiores
a $ 1600.
Es inconcebible que un juez de la Suprema Corte bonaerense cobre veinticinco
mil pesos y un compañero en la mesa de entradas algo más
de mil, cuando supimos tener una relación salarial de cinco a
uno. Aceptamos un retorno progresivo a estos niveles (que mejoraría
sensiblemente los sueldos de toda la escala, incluidos los de los jueces
de primera instancia), pero de ningún modo una gradualidad que
haga imposible recuperar toda la porcentualidad en un plazo razonable.
La casa no está en orden
El letargo que sufre el tratamiento legislativo del proyecto de ley
de paritaria, elevado en diciembre del año pasado por el Poder
Ejecutivo después de discutir con la AJB durante nueve meses,
tiene como responsables a buena parte de los legisladores, que muestran
escaso apego con su responsabilidad constitucional, y a la Suprema Corte,
a quien indudablemente no le va en gracia la democratización
del Poder Judicial.
Utilizando la garantía constitucional de la tutela judicial continua
y efectiva como excusa, hay quienes desde el máximo tribunal
pretenden vender cara la derrota y transformar la ley de paritaria en
una herramienta que limite el derecho de huelga. Como si no les bastara
tener el triste privilegio de ser el único poder del estado provincial
que mantiene los descuentos por paros y asambleas como una forma de
cercenar el legítimo derecho a la protesta.
Invocar el derecho de la "gente" a la Justicia es por lo menos
hipócrita en un Poder Judicial donde trabajadores y comunidad
padecemos juzgados y oficinas como las que denunciamos desde hace ya
demasiado tiempo para que las autoridades hagan poco y nada (ver pág.
3), donde se siguen eligiendo jueces y fiscales según las necesidades
del poder político y donde la falta de infraestructura y personal
provocan una virtual denegación de justicia en varios fueros.
O el atraso que tiene la propia Corte no es una de las causas reales
de falta de justicia .
Quienes dicen preocuparse por la "gente" deberían tomar
nota del reconocimiento realizado por la Legislatura porteña
a Luis Cotter, camarista federal de Bahía Blanca, y Hugo Cañón,
Fiscal Federal ante la Cámara de Bahía Blanca (ver pág.
15). Ambos representan un ejemplo en la lucha por construir un Poder
Judicial al servicio del pueblo, todo lo contrario, precisamente, de
cercenar el derecho de los trabajadores y de oponerse a la democratización
de la Justicia.
Vamos
Hace falta más Justicia y más Democracia. Dentro y fuera
de los tribunales. Los trabajadores judiciales, como parte de un pueblo
que necesita de ambas, salimos a la calle. Sumamos movilización
y organización al diálogo paritario. Generamos las condiciones
necesarias para que de la mano de una justa distribución del
ingreso recuperemos la porcentualidad histórica. Construimos
el respeto por nuestros derechos y un Poder Judicial auténticamente
democrático mediante el convenio colectivo de trabajo.
Allá vamosl
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